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sábado, 23 de junio de 2012

Entierro



Sólo una capa de tierra
Sólo una hacia arriba y sólo otra hacia abajo
La influencia asfixiante del alrededor
No hay nada más que simplemente tierra
Agujeros pequeños jugando a raíces invisibles
Sepultando el aire y el espesor
La verde vida irascible
Afuera y estridente
Yaciendo entre la muerte
Gris contradicción…
El cuerpo como componente amarillo
El rumor del viento inalcanzable y afligido
La vida…
Abortándose en pequeños lapsos

Entre la oscuridad cada vez más dormida de mi realidad cognitiva
Simulando creaciones arrastradas
Asomados y engreídos, recogidos en sí mismos
Vienen hacia mí,
Gusanos en ungüento pestilente,
 A alimentarse de mi ser aun viviente,
Me siento levitar dejando todo atrás…
Como si el aire me atrajera a su más elevada contención
Por encima del pasto y más arriba de la variedad
¡Oh asfixiante y abrazadora desdicha!
Me acaricia sobre la faena de su vil nicho
Amansándome las ganas de sentirme viva
Y durmiendo mis sentidos
me vas dejando en niebla la mirada
Desligándome de  todo este infierno
De toda esta parábola
Mientras yo le ruego al universo…
¡Albérgame en tu alma de diamante!
Pásame a otra dimensión pudriendo mi carne
Entre toda esta tierra para arriba
Entre toda esta tierra para abajo
Desecha las entrañas de mi ser
Y destílame la sangre que se aferra
Detiene mi necesidad de aire
Ahoga en tus brazos, ahoga todas mis penas
Ese dolor ilusionado, esa creencia del sentir bárbaro
Pudre mi pésima convicción
Y arrúllame, arrúllame para siempre ser parte de tu esencia,
Ser parte de tu misterio, de tu espectro y de tu reflexión.

Ana Lía Casvar

domingo, 12 de febrero de 2012

La Igualdad



Que te alegras, me dices, que te alegras me repites… Es entonces cuando imagino tu cara de satisfacción y tu dedo señalador, sentado en el trono del faraón, sintiendo como recorre por tus venas la razón… Sí, a veces siento que eso denotas, sin embargo se te olvida tu participación en la nota, no quería recurrir a estas horas, a éste método tan cotidiano, tan pasado ya, tan normal, no quería tener que contarte que el final se dio por dos culpables, por mi traición y por la tuya, por dos lunas menguantes en simulacro de locura.

Disculpa que lo traiga como postre en la cena de finalización, disculpa que siquiera lo mencione, pero no te puedes quedar sentado observándome en vano, no, mi cabeza y yo tenemos una disputa, pero apartando el corazón es que me hago la muy puta, la que vende lo que tiene para sobrevivir y se olvida de lo que siente y así lo deja de sentir, se tatúa múltiples veces y deja de sufrir dolor, se vuelve retorcida con creces y cree que así está mejor… Pero siempre uno con el nombre de señor, la capa de caballero y una espada en vigor,  se asoma a escupirle con satisfacción, a disfrutar de sus pieles, a retorcer sus paredes y a luego quitarle la sonrisa con estupor creyéndose hijo de los dioses, guerrero inmaculado y sabio ruiseñor, creyéndose dueño de la paga karmática, de la sangre derramada por su justicia esperada… Creyéndose de la coartada, el moral ganador.

Es eso y nada más lo que en tus ojos rojos estalla ya, odio, hediondo y viejo, podrido y eterno, inflama tus entrañas y te hace elevar, porque al final sí era una batalla en la que necesitabas tu ego salvaguardar, hoy te mofas de mis lágrimas, como si fuese eso una gran hazaña, cómo me da pena saber que esa es la esencia que guardabas tras la máscara…

Me ha dolido la verdad afrontar, me ha dolido aprender, me duelen los segundos en medio de la nada, el clamor de la guitarra, las canciones  que en media batalla, me hacían peregrinar, y es fuerte el sufrimiento, y es intensa la incoherencia, sin embargo ante todo el principio no ha dejado su morada, hoy que tengo menos que la nada, sé que estás mal.

Que te alegras me gritas, que estás feliz en tu vida, que los demonios que desperté los has mandado a los confines, que soy la más puerca imagen de lo que concibes, qué lindo es que me trates así, cuando jamás te traté ni la cuarta parte de esa manera aquí… Sin embargo he de callarme los hechos que sí fueron positivos de mi transcurso fugaz, he de callarme la otra mitad que posiblemente sea esa que siempre escondes, que el silencio me ronde, que se vuelva mi himno, pero no cometeré igual vestigio, seré la que guarda las frutas enlatadas, la que deja su familia, su morada, la misma que se quedó sin nada…

Pero entre fantasía, agonía y realidad masiva sólo existe lo que me ha quedado, he aprendido a callar,  he aprendido a disfrutar mi soledad, aun en la más negra estadía en la que el alma le da la bienvenida, aun queriendo amortiguar las heridas con limón y sal… Sé que he fallado, sé que nunca lo dejarás pasar, sé que me he traicionado, sin embargo ya no puedo seguir mirando para atrás, y si te da alegría mirarme de rodillas cada noche, si te sientes feliz de verme vacía, de saber que mi vida está revuelta, que no sé si existo o si esta es mi vela, si todo esto cumple con llenar tu corazón, búrlate de mi desgracia, sé tu mejor fachada y disfruta ahora porque luego no sabrás absolutamente nada.

Con el tiempo a golpes sin acabar, he aprendido a no insultar, he aprendido a sonreír, he aprendido que todo puede acabar pero algo siempre vuelve a empezar, la vida, el día cero, la felicidad de a momentos, estás tan seguro de todo que no has contemplado cómo será, ¿estarás listo realmente?

Me has dicho que te alegras, me ha caído realmente mal, es como un comentario al azar que sólo refleja tu pobre satisfacción sobre el dolor de los demás, he querido decirte muchas cosas y me he aguantado con picante en la boca y una que otra cosa que me hace congelar. Me has mandado tantas olas, las resumiría en una sola prosa: el odio que me das… Y te meces en el columpio de la vida creyendo que ésta es por fin tu partida y te carcajeas hasta no dar más.

Es siempre y lo será, ironía en la comida con la que cada día me nutro las heridas que están a punto de sanar. Hoy te mofas victorioso, tu boca sabe mal, los besos que te apasionan son una vil costra que se lava con verdad, el fuego que te exhala lleva firma de otra dama, misma a la que tanto odio le propagas desde ya. Y crees que has ganado, que has recomenzado, que esta vez no fallarás, esto es lo que hoy te digo, soy culpable, soy testigo, pero no soy tonta ahora ni lo seré jamás. Si hay cosa que maldigo me reitero y lo repito, no te deseo el mal. Que me enoje, que me duela, que me arda en las venas, pero aquí la consecuencia es para todos por igual.

-¡Qué asqueroso estuvo el postre! – has reclamado

-Quiero otro, señorita, ¿es posible, es capaz?

Yo sonrío con melancolía, no sabías que la comida en el restaurante de la vida no tiene remplazo ni otro final que no sea en tu boca aunque el sabor sea a porquería, aunque te vomites noche y día, aunque me escupas con ira haciendo caer mi silla para no sentirte tu tan mal.

Ana Lía Casvar

viernes, 10 de febrero de 2012

Proyección



-Qué he hecho


Me preguntas, qué he hecho, podría ser cínica ante la turbulencia espeluznante y citarme un par de condiciones pasadas para explicarme o sencillamente decir nada, como una nada absoluta tan absoluta y clara que se vuelve irritante, pero no tengo ganas de excusarme ni tengo excusas, llamarlo todo locura sería otra aberración mía y posiblemente no te responda nada, “qué he hecho” es una pregunta muy extensa en realidad, he vivido de alguna forma por más tenue que sea, sé lo que es necesitar al aire para respirar, el alimento para que éste, mi cuerpo tangible, exista en esta realidad física; sé lo que es sentir, el tacto, el calor, el frío, el viento, emociones, la paz, el dolor, los movimientos… Entonces algo he vivido, un algo muy miserable, últimamente todo se proyecta por momentos de una sola vez, vienen dudas, viene una confusión muy grande, ya te conté antes que he dudado mi existencia, ahora pienso que el amor es una ilusión egocéntrica, quisiera estar equivocada y te pediría me lo vengas a demostrar,  pero estás donde estás y no vas a venir, está bien así, no sé si es como debe ser pero al menos es como es y no hay que darle mucha vuelta.

Qué he hecho… Ciertamente hoy me siento mejor, no me he tomado ninguna pastilla anti realidad aun, sin embargo tuve que sacar valentía de donde no existía nada más que oscuridad, ponerme mi armadura y hacia la guerra andar, la guerra con todas las personas que albergo dentro mío, la guerra contra lo más déspota, el peor villano interno, uní mis manos como lo hacía antes, recordé los momentos del pasado pero me repetí incansablemente que ese pasado junto con la proyección que hoy le doy no es más que una imagen perceptiva, la única realidad que alberga es que es intocable, prácticamente recordamos que existió pero ya no existe. Así me he ido curando, curando, curando… Risa me da hablar así después de todo lo que en mi cabecita ya algo inestable, ha rondado. Risa por la ironía, dije antes que todo es y será ironía. Siempre.
Así que me comprendes pero a la vez no. Es una paradoja que algún día en algún momento bajo algún sol o luna, se reconciliará. De ese entonces tampoco sé mucho, lo único que puedo saber hoy (aparte de esa nada tan absolutista) es sencillamente que todo mejorará, por la única razón de mi deseo ferviente porque suceda, espero llegar a comprender que esto, todo esto realmente valió la pena y si seriamente no llegase a suceder así, pues al menos para entonces ya esto será pasado.

Me escucho mejor hoy ¿verdad? Lo sé lo sé. Si te hubiese escrito ayer no sé qué habrías pensado, posiblemente que tenía ya cuchillo en mano, un balde vacío al lado, unas fotos, unos libros, tus palabras torturando, no tenía sentido, dejarme ir quedarme, para mí ayer esto era lo mismo, los minutos eran una estúpida medida que solamente me indicaba cuánto más tenía que seguir en agonía, y la miseria de la soledad mirando los ocasos día con día, como una maldición hermosa que me recordaba únicamente que no había salida, estaba sola y todo el mundo a mi alrededor, estaba triste, quería llorar y me tenía que contener, pensé muchas veces ¿será esto depresión? Recordé las depresiones tuyas, me callé la boca figurando cuanto me merezco esto por consecuencia, sin embargo la crítica viene de más.

Así los días se van, se pasa una semana laboral, vienen los días de descansar, y rápido se vuelve a empezar. Entiende que todo tiene su lugar, aunque yo no sepa nada, digo nada más, soy la proyección de tu realidad, las miles de incongruentes filosofías que se me vienen a irrumpir la paz, las mentiras que antes solían ilusionar, el pasado y los errores que hoy me quieren desquiciar, las mil y unas formas en que pudo todo cambiar, no tengo ya pinceles para otra cosa pintar, la rutina no es ligera, los ocasos y las noches salen a derramar, por más idiota que parezca la televisión es la única que me hace olvidar, es la droga que me inyecto o las pastillas pro paz, el  único humor del día, la única luz cegadora, por ahora, por ahora, cuando vuelva todo al caudal, me esperarás en el rincón de tu oscuridad, solo, desposeído y ultrajado una vez más, sabías que todo es proyección, aquí y ahora, después allá. Sabías que no puedes escapar, revuelcas las cosas y te haces mar, cuando por fin comprendas… Sí disculpe, hay una cuenta por pagar. Señorita muerte, yo le pago mi mitad. Me compré unas vidas más, aun no muero, no, no, aun es muy temprano y la función apenas va a empezar. – Sólo deme agua, el sabor me lo dará la obra teatral.

Ana Lía Casvar

miércoles, 8 de febrero de 2012

Inactividad



Qué estará pasando – me preguntas mientras las hojas afuera se mueven. Mientras el universo brinda un trago y yo me quedo sin hierbas. Qué estará pasando, te digo esta pregunta ha rondado ya incasablemente mi cabeza. Ciertamente me gustaría poder responderte pero la lentitud versus rapidez de la inercia ya es muy polar, tan polar como esta gravedad aberrante y esta inconsistencia restante, como estar mirando la vida pasar a través de un vidrio sucio y oscuro, y sentir que todo es un silencio majestuoso mientras camino dentro del túnel con los minutos mofándose de mí.

Me gustaría saber muchas respuestas al sin fin de interrogantes, ¡oh sí! Y bailar y sonreír siempre electrizante… Pero tengo que decirlo, heme aquí y ahora amordazada por mis propias manos, ya no sé si camino y hablo o si será todo una ilusión apestosa, otra más del barro donde me he hundido lentamente o he caído por gravedad. Qué más da.

Así que sé que me miras frío, cíclope de rayos negros, como si el mundo estuviese a punto de acabar pero intentas sostenerlo. Me siento tan inerte, tanto, tanto que he dudado mi existencia, ocuparé ¿pastillas anti realidad? ¿Será esto decadencia? Si lo pudiera descifrar digo una vez más, si fuese yo capaz, dejaría entonces abiertas las puertas, arrancaría el techo de la casa, podría mudarme de planeta, irme lejos a mirar estrellas que por aquí no pasan, pero eso es fantasía bipolar  y hoy estoy amordazada, sí amordazada a esta realidad.

Que todo es vanidad, dejo caer mi cabeza en la almohada, todo es vanidad, las horas parecen malgastadas quisiera no acabar, justamente en medio de la hoja blanca una salida encontrar pero siempre viene una sonrisa a estallar, la esperanza a engañar o alentar, los arreboles nauseabundos llenos de prisma y más, quién soy yo para acabarme, acabarlo todo al final, en quién me he convertido o qué disfraz me vine a encaramar, sabré yo de las verdades que aguardan en el despertar, o seré más que una niña parte de algún mar…

Quise huir contigo, te repito en silencio, no me escuchas y no invento, me he desintegrado sin dudar, ¿estarás ahí por algún lado? Los gritos vienen y se van. De pronto todo parece encajar, los cabos se vuelve a atar, es este el ciclo del que hablaba, y otros ciclos que en su función van. Me limpio la gabacha, saco de mi bolso aquella cucaracha y el ancla de collar, apretándolo a mi mano ésta sangra, cae luego una carta, palabras y llantos vuelven en mi cabeza estallar.

Entonces miro la montaña, el viento que corre, el ventanal, miro la libertad de los pájaros que se lanzan sin dudar, me siento libre y angelical, tal vez lo logre, tal vez pueda, tal vez llegue a terminar.

Ana Lía Casvar

lunes, 6 de febrero de 2012

Preludio



-¿Cómo estoy preguntas?

No estoy, ni estoy, mañana luego lo sabré.

La absurda estadía se hace eterna, como eternos confines con luces de fuego rojo que se apagan lentamente en cada letargo ansioso.

Y esta eternidad  vuelve a fundir secuelas, rencor, odio, ardor de muelas; sin maquillaje la maleza, sin tacones se acerca y dirás que no tengo remedios, entre copas te confieso, entre líneas, entre el ácido adverso, entre asfixia, entre la droga, como soledad se atesora, como demora, a la muerte demora… y esa muerte que se viene sólo de a pocos sorbos de locura, que me nutre, que me ayuda. Decía que te confieso…  ironía es siempre y sólo es ironía.

Encontrarás entonces en mi pupila avaricia y masoquismo. Quisiera saber cuánto dolor soporto, me creo de hierro, como una nave, metal, como un extraterrestre sin terreno, sin emociones, sin sentimientos, con una mente ágil y poderosa, pero aun cuando siempre lo intuí así, tal cual un video de electrónica veloz, como todos los abismos juntos, un viaje atroz… aun en la simple corriente del agua transparente corren ilusiones, ¡oh! Miro hacia dentro y yo, pues, de hierro no soy.

Eternidad condicional, aun cuando pareciera haber algo o alguien al final, sólo se puede tratar, lo que sea tratar, con las alas rotas y un imán.

Entonces entiendo bien que la locura tiene toda una amplia y extensa jerarquía,  niveles, subcategorías, cosas de sentires, cosas de haberes, pura energía cinética emergiendo, si yo supiera cómo igual tampoco podría detenerlo. Honestamente la locura ya me está enloqueciendo. Viene la paradoja, me despoja, me arrebata, viene la moral con toda su manta, las patrañas ya sin vida y la vida que se pasa.

Me señalas, te ríes conmigo, me odias y me amas, quién soy para evitarlo pero quién sos vos para disfrutarlo acostillas mías. Me sigues señalando y te hinchas de envidia, haces contrabando con cada palabra dicha, cada vez entiendo menos pero después de cada noche vuelve el día. Un ciclo eterno, una eternidad condicional, todo es tan pero tan igual que a la vez existe diferencia, las versiones se actualizan y se extingue la inteligencia. A éste punto no sé qué será mejor o peor, el tiempo inerte sin sentir nada, el tiempo vivo en el ciclo eterno del sentimiento y la emoción, culpando a los demás por la propia condición, pero es la naturaleza, perversa o tal vez la ilusión de ser algo más que todo esto, una hoja que libre se mueve con el viento pero atada está a su tallo para poder seguir creciendo… Te dije es y siempre es ironía.

Tal vez algún día también me extinga, el lujo de desaparecer por “magia” no se me va a conceder, seguiré creyendo por ratos que soy de hierro o que soy extraterrestre, vengo de otro terreno, de otro milenio, viajo en el metal de mi cuerpo, una nave espacial, me cubro con un velo, moribunda la ciudad en silencio el campo con veneno, hay y no igualdad, la energía viaja creando electricidad, si un día vuelves la ceguera seguirá. El sentido no es capaz, ya no es capaz. Es sólo la ironía una vuelta y otra más.

Ana Lía Casvar

jueves, 26 de enero de 2012

Redundancia Bilateral: Negra Oscuridad


"The world is just illusion trying to change you" VNV Nation

Despierto y estoy encerrada, siento el alrededor y el espacio es pequeño, mi respiración entrecortada y un laberinto en mi pecho. Camino en lo incierto buscando alguna salida, está oscuro y no veo, no hay ni juego ni partida, y sigo como si fuera invierno, el aire es un hielo que carcome huesos, la neblina me ciega el paso y el sin sentido abarca todo, a veces me he sentido así remito, a veces cuando atrapada en determinado ocaso, arde en llamas mi corazón en el arrebol más calmado y en el silencio espeluznante apenas escucho mi llanto. Las lágrimas caer y mis mejillas entre mis propias manos. Y cuántas veces me había dormido en una tarde de domingo jurando eterno algo que estaba condicionado al tiempo y a la delicada espesura natural que se le diera con cariño a su crecimiento espiritual.
Pareciera no acabar, pero cada vez que comienza, arriba con un encanto distinto, recombinado, el silencio alterna sonidos casi imperceptibles, voy por el laberinto buscando, el paso a veces es lento apenas y camino, en otras ocasiones es acelerado. Busco en el rincón aquella niña que un día fui y que se había encerrado, en otro rincón espero encontrar los sueños que una vez tuve pero dejé olvidados, y más allá en alguna pared la firma de alguno que se fugó de a rato, entonces me doy cuenta que todo esto está conformado de rastros, restos de segundo de sangre corriendo por las venas, huellas de gigantes que nos aplastaron en días moribundos y carcajadas de duendes correteando por el suelo, las paredes de roca con musgo moliendo, algún manzano partiendo en dos el terreno.

Los pasillos de la vida son como una corrediza ventanilla, la ilusión embriagante de que voy cediendo, regalando camino, abriendo trecho, rompiendo…

¿Alguna vez habías pensado que la vida es como un laberinto oscuro y abrumador en dónde sólo tú caminabas buscando algún consuelo, algún sueño, alguna salida? Algunas veces nos forjamos estar metidos en él, despojados de la verdad y de lo agradable, a veces simplemente sacamos nuestra peor parte, esa debilidad olorosa a pudrición y ésta hecha raíces en las confines de la vida, a veces y todo pasa como la secuela de la creación mental, oscuridad congelante y aberración ácida que revuelca los escombros donde plasmamos nuestra peor versión. Algunas veces sólo nos aburrimos de lo bueno que todo puede ser y necesitamos volverlo sombrío para poderlo entender, sí, herimos como tanto nos ha disgustado que nos hieran, sí, podrimos los frutos del árbol de la vida, cortamos sus raíces y al verse tan espantoso nos quejamos de la desgracia que nos pegó como un latigazo… ¿Existirá algo después de todo? Tal vez el alcohol, las pastillas y el acomodo me dejen olvidar por segundos la triste realidad, cuando en el espejo marco un invisible retrato sangriento…

Algunas veces es incluso peor. No todo es malo pero a veces somos los autores de la mancha negra en pleno cuadro… ¿Nos gustará ser así? ¿Querríamos ser de otra forma? ¿Tendríamos las agallas para llevarlo a cabo? Los interrogantes se plasman en la cabeza como agujereando el cerebro, no dejando otra salida que suicidarnos, pero qué cosa tan paradójica, me pienso en medio silencio, sería la más fácil salida y no quiero seguir en la mediocridad. Cuánto no he sufrido ya producto de lo que provoco, a veces sólo a veces veo su rostro en mis recuerdos y me entra una locura desquiciante, las lágrimas me brotan y el dolor me invade, es cuando me repito que todo pasará, que es una ilusión mortal… y caen las hojas de los árboles una y otra vez sobre aquel  que antes era manantial, y el agua se mueve muy levemente como danzando hacia el final, ¿existe un final? ¿Una luz de verdad? Existen pues círculos perfectos de perfecta estupidez que como un espiral infinito nos consume en nuestros propios errores…

Alguna vez los ojos negros ya no aguantan más, grita que no te deja ir y se alberga en su rincón sin huir, a veces quiero huir de mi propio ser, es como cuando uno se ha adentrado todo en el pantano oscuro que no se distingue nada aunque en medio de esa nada se sepa que aun se sigue vivo en medio de un algo desconocido, uno revienta en carcajadas, no puede ser que todo sea tan simple y sea un laberinto a la vez… Emociones por doquier  resumidas en un concepto “humanidad”…

Había un lazo entre humanos no humanos, un disfraz en la mano, unos ojos que son un viaje astral, detrás las mascaradas gigantes, el cincel que se queda sin mojar, tostado deja de servir y va otro con el banquete al paladar, resurrección de un alma en paz, pero mientras tus pies anden en la tierra y aun no puedas volar, te tocará errar.

Alguna vez al mundo eterno ir, mientras el sol brille y aquí grite mi fin, no es fin, vuelve a amanecer por más que deseos no tenga por seguir, existe la esperanza, una hoja tirada, el ocaso de todos los días, el rojo corazón latiendo, como titilan los astros a lo lejos, como titila la pupila que los mira, arriba es abajo, abajo arriba, y todos los firmamentos dentro de cada uno se enfrían.

Viene la locura, esa enfermedad de abrir los ojos de a poco a la verdad, te medican, vienen las pastillas vienen las sanciones, una realidad que desquicia, un proceso interminable que quieren acabar, alguna vez lo harás, alguna vez lo haré, el perdón, el rencor, que juntos se pelean otra vez.

Cierro el libro, despierto sin sentido, miro la pared, se abre un hueco en ella y se va a la vez, es recombinación grotesca, como batir el mundo y sacarlo para la cena, una mueca, y la risotada, al agua camarada, una bala marcada. Siguen los días, todo es ilusión y no se acaba. El disfraz sigue en la piel, los labios atados como fieles forman hiel, el mundo que se nubla y se nubla tu camino, otra vez el laberinto acabando tus respiros. Y viene otra dosis de soledad, el llanto que no para de gritar, es como un niño desobediente y ese corazón latente que te hace envejecer, envejece cada vez que vuelve el rencor, don Ego el amo y señor y todos sus peones hasta el agricultor, aquel que sembraba alegría y a ratos en momentos como engaño, ni él sabía de su acción. Pobres nos volvemos, en una ruleta la panza revolvemos, creando círculos en espiral, infinitas repeticiones que nunca queremos terminar.

Hasta que un día volvemos a reír, la vuelta vuelve a empezar, creemos que el juego terminó, pero acá Don Ego es el campeón, la fina hipocresía arrebata al honor, se le insinúa al ruiseñor guardián de la lealtad, mata toda hormiga  y las abejas del panal, usa la miel a conveniencia y vuelve a regresar, siempre lista al día siguiente se pone la armadura y a la guerra va, Don Ego es el campeón, viene y se va, su coartada es la final, su muerte es un nunca-jamás, Don Ego es el amo y señor, hasta que un día muere porque doña esencia sale de su celda y cambia todo, le grita: “¡Yo cambio todo! Cambio todo, corazón….”

Ilusionista